domingo, 26 de mayo de 2013

Tenerte del verbo llegar con mayúsculas.

Hay tiempos en los que las palabras se convierten en promesas. 
Y todo el mundo habla. 
Pero no promete. 
Se ven los ojos de tristeza nocturnos y de día se maquillan con el sol para iluminar todas las esquinas de su cuerpo. Entrometido bajo un gris materia que no cicatriza ni nueve meses después. 
A cuánto estarán los retales de las nostalgias, os preguntaréis. 
A diferencia de meses nada sabe como en las despedidas. 
Y susurras gritos de rabia mientras observas el no pensar de estúpidas personas.
Y cantas, para no oír. 
Y escribes, para no hablar. 
Y ríes, de vez en cuando para no llorar.
Y resumes tus días estúpidos en canciones, pero yo todavía sigo allí. 
Y me sufres las noches de viernes. 
Pero ya sabes que siempre he sido de ignorarte los días y recaerte las noches.

Tenéis que entender,
si no estas ruinas rechazarán el proceso de restauración. 
Y el orden del caos recobrará el sentido cuando la asimilación entienda el proceso del olvido. 

Deberías estar aquí para matar nostalgias, conmigo. 
Ya sabes que siempre has sido más fuerte que yo. 
Y se te ha dado bien luchar contra mis lágrimas mientras sonreías. 



Mis miedos están echando pulsos a las derrotas y ya no saben cómo expresarse ni que camino seguir. 
El  caso es que continúan en este mar de dudas. 
Al que tanto recitaba en verano para que me supiese a ti. 

Debería haberte contado los motivos antes de que ellos nos destruyesen a nosotros. 
Y te escribo hablándote. 
Otra vez.
Como siempre. 
Tarde. 

martes, 7 de mayo de 2013

Meses

Durante estos meses de vacío, me he cegado de cosas  que estaban totalmente a la vista. 
Me he ganado derrotas que estaban a la rifa de otros cuantos. 
He tomado decisiones cuando la mierda me cubría el cuello. 
He superado cruces de acera sin tener que enfrentarme a dictaduras de semáforos. 
He manifestado gritos sin romper paredes. 
He callado con ojos de tristeza mi rabia interior solo para ver sonrisas. 
He balanceado mi delicadeza los días de lluvia mientras pensaba en ti. 
He resucitado 1000 veces, he caído 3000. 
He puesto carcajadas hasta en las risas más rotas solo para disfrutar lo que no me queda de ti. 
He hecho crujir la nieve, solo para no sentirme tan rota. 
Me he puesto vestidos a menos doce bajo cero solo para sentir el frío que algunos sienten antes de decir el ultimo adiós. 
He planteado maneras y maneras de rehabilitarme. 
He dibujado nostalgias, trazado rincones, y coloreado dolores, y ni aun así llegaste a aparecer.
Me he emocionado con simples acordes. 
He memorizado tus pasos de baile. 
Me he quedado en la estacada. 
Y he pensado en retirada. 
He transformado mi vida en excusa para convertir mis problemas en lluvia y poder llorar por ti. 
He hecho todo lo que no te hubiese gustado que hiciese, pero creo que este laberinto de dudas se queda sin salidas si no estás aquí.