martes, 13 de agosto de 2013

Es 14, pero seguimos sin pensar en los febreros.

Te debo todo el color que te proporciona el gris de un día nublado, y ese disimulo de lagrimas diario. 
Te debo la satisfacción de sentirte orgullosa con lo que eres, ya que siempre te has bastado, 
y te he bastado 
sin egocentrismos. 
Las estrellas siempre han representado la mayoría de nuestras noches, por muy largas que hayan sido, y por el muy poco tiempo que nos teníamos.
Gracias por esa mirada 
conspiradora. 
Y por no pedir explicaciones a muchos por qués.
Por dejarme durante mucho tiempo en todas las despedidas y por estar ese tiempo sintiéndote más cerca de mi que cualquier otra persona.
Te doy fuego, a ti. 
Puedes encenderte un cigarro o quemar todo lo que te impide ser feliz. 
Conociéndote, 
sé que escogerías la primera opción.
Y por eso estoy yo aquí. 
Para darte fuego.
Y para quemar todo lo que hace que no seas feliz. Aunque sea un rato. 

Cumplir años es aburrido. Y cada año se va volviendo más insignificante. Pero si quieres hacer el día más grato, piensa en mi, y en todos los años que vas cumpliendo sin dejarme atrás. 
Ya sabes que nunca he sabido como agradecerte todo lo que has hecho.
 Pero si que puedo decirte que te quiero. 
Aunque mis maneras a veces demuestren lo contrario. 

Felicidades cebri, o leopi, yo que sé. 

No hay comentarios:

Publicar un comentario