Un día gris sin nostalgia es verte a ti sin paraguas mientras te empapa la lluvia.
Esto no es una carta de auxilio ni de despedida.
Llevo 13 meses basándome en nostalgias, destruyéndolas a mi manera y recreándolas en cada lágrima.
Pienso
porque nadie me molesta
y yo no molesto a nadie
solo a mi mente.
Y parece que todo se va a la mierda en cada palabra.
He dejado a mi cabeza hacer su propio camino.
Paralelo al mio.
Ya casi no sé como explosionar tantos auxilios y tantas recaídas.
No sé cómo decirte que me molestan tanto las dudas como tu ausencia.
Pero me canso.
Te canso.
Y la fuerza me subestima cariño. Siempre supiste que la lluvia era nuestra. Y que estábamos preciosos en ella.
Pero sigo aquí, como cada día, domesticando a las nostalgias. Y así están; demasiado cómodas para desaparecer.
No hay comentarios:
Publicar un comentario