ni a echar pulsos contra mecheros
regalados en formato recuerdo que prenden
más
que
nosotros
mismos.
ya he sufrido bastantes recaídas
y parece que,
ya puedo omitir el re
y saltar desde precipicios
sin tener
que pensar
en la
ca
í
da.
Voy a volar.
A volarte.
Y después, como cual pájaro indignado por su absurdo vuelo,
reiré,
y te diré en bajito
que te quiero.
Puede que ya te hayas olvidado de las ruinas.
pero mi desastre sigue esperando
tu orden
y no llegas.
y todo es más catastrófico sin tu sonrisa
y los días son más insípidos si me ven sin ti.
A veces
me dan ganas de
gritar
a los cuatro vientos
la tristeza esta que solo le da cuerda al reloj
que me marca las horas del día
en las que debo dejar de llorar.
Porque la tristeza es una capa menos
de las facetas que se pone el corazón
cada vez que no estás.
Y te recuerdo que ibas a estarlo
siempre.
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