No quiero desahogar mi rabia en letras ni entrelazar nostalgias en versos.
Se nos atragantan las muertes, y nosotros seguimos sonriendo cada vez que hablan de ellos.
Mi corazón lleno de muertes y mi mente un cementerio.
Y tú, que pasas tan desapercibido
vuelves con cara de sonrisa
y mirada triste.
No hay comentarios:
Publicar un comentario